Despedidas

DESPEDIDAS…

 

Cuando llegué a este país, hace dos años ya, jamás se me pasó por la cabeza que, en el momento de decirle “adiós” sintiera toda esta vorágine de emociones. Parecía que iba a resultar fácil, si tuviera sólo en cuenta el mal tiempo que hace durante casi todo el año, el idioma tan endemoniadamente complejo, la cultura tan opuesta a la nuestra y el hecho de que en toda Bélgica no haya una sola montaña como Dios manda. Pero, a dos semanas de irnos de Leuven para siempre y decir adiós a esta vida, siento que se quedará aquí un buen “cacho” de mi, irremediablemente. Esta ciudad ha tenido mucho que ver con este sentimiento de pérdida y futura nostalgia, porque no ha habido más que buenos momentos en ella, he conocido gente maravillosa, muy variopinta, cada uno de un país diferente, y he aprendido mucho de todos ellos. Leuven nunca ha dejado de sorprenderme, a pesar de ser una ciudad chiquitita. Y una de las cosas que más voy a echar de menos de Bélgica son sus praderas de un verde rabioso, con algunas ovejas o vacas marrones pasteando y las casitas tan cuidadas con sus jardines, al fondo.

Eh! que no es que me queje precisamente del nuevo destino… porque Italia lleva dentro de mi corazón desde que estudié el Renacimiento, en el Instituto. Saber que voy a vivir a 30 minutos en tren de Venecia me deja, simplemente, “atontá perdía”. Creo que todavía no lo he asimilado. Ha sido mi sueño desde hace tantísimos años…

Pero costará dejar atrás a la gente con la que has creado unos lazos tan bonitos, en tan poco tiempo. Del mismo modo que se quedará un pedazo de mi aquí, yo también me llevaré un pedazo de Leuven conmigo, a Padua.

Primera incursión a Padua

PRIMERA INCURSIÓN A PADUA

 

Pues…. sí. Mañana a mediodía cogeremos un vuelo para unos pocos días a nuestro futuro hogar por los próximos dos años.

Italia… .

¿Qué puedo decir? Desde que estudié por primera vez el Renacimiento italiano, no he dejado de tener este absurdo (ya no tan absurdo…) deseo de llegar a vivir en Italia en algún momento de mi vida. Brunelleschi, Donatello, Giotto, Buonarrotti, Bernini, Masaccio, Ucello, Botticelli… todos dejaron mella en mi memoria, y jamás olvidaré la primera vez que pisé Florencia. O la primera vez que vi El David de Miguel Angel o Santa María de las Flores y la hermosísima cúpula de Brunelleschi. En fin… paro porque sino aburro hasta a las ovejas.

Así que lograré cumplir ese sueño… Es curioso cómo a veces sin planearlo ni proponértelo, hay sueños que igualmente se cumplen. Por arte de magia. Por arte de Andrés…

Estos pensamientos, sin embargo, dan lugar a otras cuestiones que no había llegado a plantearme seriamente, hasta ahora…

Tocará despedirse de nuestra vida en Leuven, digo yo.

Y me da bastante pena, aquí he conocido gente maravillosa, a la que obviamente seguiré viendo y escribiendo. Aunque más espaciado en el tiempo. Amigos belgas he hecho más bien pocos. Sólo una, y no se puede decir que sea una belga convencional. Tal vez por eso nos hemos hecho tan buenas amigas (ojo con leer entre líneas). Los demás son todos de su padre y de su madre: ucranianos, alemanes, italianos, franceses, chinos, polacos, colombianos… . Y a todos ellos me los llevo en el corazón (os jodéis que hoy estoy sensible!) Echaré mucho de menos la ciudad de Lovaina. Sin lugar a dudas, la mejor de toda Bélgica, al menos de la parte flamenca. Gracias a Dios que en Padua también se lleva lo de ir en bici a todas partes porque sin duda no sabría cómo manejarme sin mi “negra”.

Las únicas cosas que NO voy a echar de menos son:

  1. el tiempo de mierda…
  2. la ausencia de todo tipo de montaña, cerro o incluso peñasco, que tampoco pido tanto! (Bélgica es más llana que Albacete)
  3. … y el maldito idioma. La de dolores de cabeza que nos ha creado este idioma del demonio que ni siquiera lo hablan en todo el país, ¡solo la mitad! y la mitad de Bélgica es como ¡Cáceres! En fin… 

A pesar de estar DESEANDO mudarme YA MISMO a tierras más cálidas donde pueda hablar su idioma y entender lo que la gente me dice… sé que echaré de menos esta ciudad, y los amigos que dejo atrás. 

Pero la vida sigue, ¡y nosotros nos movemos con ella! Disfrutaré de estos tres últimos meses en este país húmedo y frío pero igualmente precioso, y luego… a seguir disfrutando.

 

OH LA LA!

 

Hoy he sabido mis notas de italiano. Básicamente lo que me esperaba. 

Los días aquí transcurren fríos y grises, pero con tantas ideas y proyectos como tengo en mi mente en estos momentos, apenas me doy cuenta de que estamos a -7 bajo cero y de que llevo una semana sin ver el sol.

El fin de semana pasado mi chico y yo hicimos una visita relámpago a Paris. Es casi un delito no visitar Paris si vives en Bélgica, porque está a 1h20 en tren! Es una PASADA plantarse allí dos horas después de haber salido de tu casa. Estaba claro que debíamos aprovechar nuestros dos años belgas para visitar todos los países colindantes. Bélgica está muy bien situada… Y sólo nos falta Holanda.

Paris fue, como hace 8 años cuando lo pisé por primera vez, una delicia. Pero esta ocasión era mucho más especial… Andrés estaba conmigo. 

Nos pateamos todas las zonas importantes e hicimos 25 km el sábado y 10km el domingo. Y sin lugar a dudas, la imagen que más pesa en mi memoria es la Sainte Chapelle (que no la pude ver 8 años atrás). Lo más bonito de Paris. Merece la pena pagar los 10€ por verla.

Aquí os dejo una foto, consciente de que no le hace justicia. 

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back to reality

BACK TO REALITY

Las Navidades pasaron. Dos semanas en España que dejan la impresión de haberse concentrado en un solo día. Sabe a poco cuando se está disfrutando de la familia y los amigos. Pero también se necesita la rutina. Así que me concedo un día de melancólicas miradas y nostálgicos recuerdos y… a estudiar que los exámenes están LITERALMENTE  a la vuelta de la esquina.

Ayer mismo hice los tres exámenes de italiano (orale, scritto e ascolto), no fue para tanto, lo dice una que ha superado los exámenes de Cambridge… ESOS sí que son para morirse. Aquí impera un ambiente mucho más distendido, más de colegueo. De todas formas, no se puede tomar tan en serio un nivel A1. Y encima siendo de italiano (que para un español SIEMPRE será más fácil que para el resto del mundo). 

Pero ahora toca ponerse las pilas con el francés. Y ese no es tan “colega” como el otro, oh no… no lo es. Así que, si notáis mi ausencia durante este mes… bueno, ya conocéis la causa. Volveré pronto. Antes de que os deis cuenta… 

Y me despido por ahora con una noticia y un vídeo: ayer, uno de mis grupos heavy favoritos ganó el Best Rock Video de los 6th Annual Loudwire Music Awards con, posiblemente, la canción que más me transmite de TODAS las que he escuchado en mis 31 años de vida. Escuchadla, merece muchísimo la pena.

Aprendiendo a sobrevivir

APRENDIENDO A SOBREVIVIR

 

Lo segundo que empecé a hacer una vez nos instalamos en Lovaina (recordad que lo primero era intimar un poco con la cultura/cerveza belga) fue decidir de qué manera sacarle el mejor partido a mi situación. Así que me fui derechita  al Instituto de Idiomas para apuntarme a neanderthal ¡¡perdón!! neerlandés, el idioma que habla la mitad Flamenca de Bélgica.

Me sorprendió sobremanera descubrir que la gran mayoría de los flamencos no hablan ni entienden el francés… que es el idioma que predomina en su propio país.

Yo sopesé la posibilidad de estudiar ambos idiomas… aunque obviamente me llamase mucho más el francés… sobre todo por su utilidad. Pero empecé por estudiar neerlandés. Me tocaba más de cerca.

 

Un mes después, yo me parecía a esto:

llama

 

Por lo que la decisión correcta era obviar el neerlandés, y como yo quería estudiar algún idioma (me chiflan los idiomas) ahora sí, le tocaba el turno al franÇais.

 

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Y el francés no lo he dejado a un lado, es más, por ser una lengua latina me resulta bastante más fácil que al resto de la gente de clase (belgas, chinos y japoneses), con lo que cada vez que voy a clase, resulta ser un chute de autoestima bastante estimulante.

Presentaciones

PRESENTACIONES

 

¡Hola gente!

Me llamo Cris, soy una pequeña artista con expectativas dentro de la media que se siente feliz por el mero hecho de poder levantarse cada mañana y dedicarse a lo que más le gusta. Ocupo mi mente con numerosas ideas absurdas, de las cuales sólo un 20% cobran vida y el resto quedan relegadas a un cajón polvoriento dentro de mi cabeza donde más adelante… es posible que coja un plumero y las utilice.

Hace casi dos años (¡¡cómo pasa el tiempo!!) mi pareja y yo cazamos una oportunidad al vuelo (nunca mejor dicho) y nos vinimos a vivir a Bélgica, a una preciosa y pequeñica ciudad al lado de la caótica Bruselas, llamada Lovaina (Leuven para los amantes de los idiomas raros).

Mi novio dejó su Madrid chulesco y estrambótico y yo mi querido Albacete (qué bonico es, ¡pijo!) y nos plantamos en esta ciudad universitaria llena de vida, universitarios… y cervezas.

Lo primero que hicimos al llegar aquí fue averiguar si realmente esta ciudad poseía la barra de bares más larga del mundo… y así es. Una plaza ¡¡entera!! con un bar detrás de otro, sin espacios ni respiros… dedicada casi exclusivamente a la adoración de la cerveza belga. Esta plaza se llama Oude Markt, que significa Mercado Viejo. Y recomiendo a todo el mundo que pueda viajar a Bélgica que no se lo pierda ¡¡por Dios!!

Desde que vinimos aquí a vivir, he sentido la necesidad de contar las anécdotas que nos han ido pasando por estos lares tan fríos y lluviosos y no dejar para el olvido la de buenos momentos que hemos ido recopilando.

Este apartado de mi página web lo dedicaré a contar aquellos momentos de mi vida que sean dignos de mención. Y os aseguro que  no son pocos.

Espero que disfrutéis con mis humildes aportaciones, pues yo disfrutaré muchísimo contándoslas.

Y para poner banda sonora a mi primera entrada, aquí os dejo un pedazo tema del gran Hans Zimmer: